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Archive for 11 febrero 2009

No es lo que tengo, es lo que soy.

Hubo un tiempo antes de mi primer reloj de pulsera.
Yo medía el transcurso de los atardeceres por la intensidad de la luz solar. Un tiempo sin ordenadores, con televisor de tubo catódico y dos canales públicos en blanco y negro.

Nada tuvo que ver mi primer reloj con el resto de los cambios, pero todos tienen en común ese aire de modernidad y poder que parecen conferirnos. En realidad nos unen al vecino con la cadena del hábito, la moda, la velocidad y el tiempo pautado.

Me confieso capaz de dejar mi móvil, aun encendido, en un cajón, donde no lo oigo, y de tanto en tanto si tengo tiempo (jeje) me concedo el lujo de separarme de mi Viceroy y adivinar el transcurso de las horas.

¿Y llegará el dia que nuestro supremo acto de extravagente rebeldía sea moler manualmente el café dejando aparcada la Nespresso?

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Categorías:Extravagancias

Ensayo y vindicación de la Sombra

misombraHay acaso servidor más discreto y fiel que la propia sombra?
Siempre a la zaga de tus pasos, siempre fiel a tus cambios de dirección y caprichos, exacta réplica de tu figura.
Y aunque quieras ignorarlo, eres menos que una sombra en el devenir de los siglos, tienen para terceros tus cuitas menos consistencia que el humo, y todo cuanto digas y hagas cambiará de aspecto o no aparecerá en absoluto sin la iluminación adecuada.
Va siendo hora de darle a mi sombra el lugar de honor que le corresponde.
Es tan mía como el rostro, las manos, los pies, la espalda o perdonadme, bienpensantes, el culo.
Vaya pues la sombra por delante

Categorías:Filosofias

Los Idus de marzo

 

Se acercan los idus de marzo, esa fecha fatídica de la que debió guardarse César.  Me pregunto, yo que me expongo, de qué se guardan los que están al otro lado.  Allá por el año 97 del siglo pasado me proponía fustigar las lacras que lastraban nuestra vida pública.

Hoy, más ambicioso, me propongo aplicar la lección aprendida: que lo público, las grandes cosas, no se transforman desde el gobierno porque salen de las infinitesimales y viciadas conductas privadas.  Esa es la forma en que en verdad el gobierno somos todos, y desde aquí advierto que me gusta la Historia porque cada vez deploro más nuestro siglo.

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