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No es lo que tengo, es lo que soy.

Hubo un tiempo antes de mi primer reloj de pulsera.
Yo medía el transcurso de los atardeceres por la intensidad de la luz solar. Un tiempo sin ordenadores, con televisor de tubo catódico y dos canales públicos en blanco y negro.

Nada tuvo que ver mi primer reloj con el resto de los cambios, pero todos tienen en común ese aire de modernidad y poder que parecen conferirnos. En realidad nos unen al vecino con la cadena del hábito, la moda, la velocidad y el tiempo pautado.

Me confieso capaz de dejar mi móvil, aun encendido, en un cajón, donde no lo oigo, y de tanto en tanto si tengo tiempo (jeje) me concedo el lujo de separarme de mi Viceroy y adivinar el transcurso de las horas.

¿Y llegará el dia que nuestro supremo acto de extravagente rebeldía sea moler manualmente el café dejando aparcada la Nespresso?

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Categorías:Extravagancias

Ensayo y vindicación de la Sombra

misombraHay acaso servidor más discreto y fiel que la propia sombra?
Siempre a la zaga de tus pasos, siempre fiel a tus cambios de dirección y caprichos, exacta réplica de tu figura.
Y aunque quieras ignorarlo, eres menos que una sombra en el devenir de los siglos, tienen para terceros tus cuitas menos consistencia que el humo, y todo cuanto digas y hagas cambiará de aspecto o no aparecerá en absoluto sin la iluminación adecuada.
Va siendo hora de darle a mi sombra el lugar de honor que le corresponde.
Es tan mía como el rostro, las manos, los pies, la espalda o perdonadme, bienpensantes, el culo.
Vaya pues la sombra por delante

Categorías:Filosofias

Los Idus de marzo

 

Se acercan los idus de marzo, esa fecha fatídica de la que debió guardarse César.  Me pregunto, yo que me expongo, de qué se guardan los que están al otro lado.  Allá por el año 97 del siglo pasado me proponía fustigar las lacras que lastraban nuestra vida pública.

Hoy, más ambicioso, me propongo aplicar la lección aprendida: que lo público, las grandes cosas, no se transforman desde el gobierno porque salen de las infinitesimales y viciadas conductas privadas.  Esa es la forma en que en verdad el gobierno somos todos, y desde aquí advierto que me gusta la Historia porque cada vez deploro más nuestro siglo.

Febrero 1995 Núm. 2 de El Librepensador

RIGOR Y EXIGENCIA

Es algo más que censuras lo que necesita nuestra época: en un momento tan crítico como el que vivimos, donde a un nivel colectivo se columbra que las cosas sólo pueden ir a peor, donde a mi modesto entender todas las vías de reforma están cuidadosamente taponadas por los guardianes del privilegio, en este momento cabe preguntarse QUÉ HACER ?

  Pues empezar con nuestra actitud individual, recuperando o adquiriendo valores y puntos de vista de aquel tiempo en que se llamaba a las cosas por su nombre, cuando no se adoraba los becerros de oro del éxito y la competitividad. Este momento convulso es propicio a las tomas de conciencia, si es que aún os queda tal.

  Es hora de que cada cual haga su tarea guiado por un nuevo Norte, como es la búsqueda de la excelencia, el perfeccionamiento individual, la Lealtad y la Veracidad.

Es tiempo de avivar el sentido crítico frente a las viejas y las nuevas ortodoxias que nos rodean, tan vivas bajo el discurso del fin de la Historia y de las Ideas, de adentrarse a la descubierta de nuevos caminos y redescubrir aquellos que nos han sido hurtados.

Es momento de despertar, de acumular un bagaje para el porvenir, de prepararse para diseñar y edificar desde los cimientos un nuevo modelo de convivencia y organización social tan pronto como el camino se despeje, día que llegará, aunque sea difícil decir cuándo.

Para que exista entonces una comunidad de gente bien dispuesta es por lo que el Librepensador no cejará en su empeño de recomendaros libros difíciles de encontrar y a veces de leer, y de abrir nuevos cauces a la expresión de opiniones diversas, de exponer las suyas propias tratando de traer luz a tantas dudas, y de repartir desde estas líneas garrotazos cuando haya merecimiento y necesidad.

 

J.M.L – El Librepensador.

 

SUGERENCIAS DE LECTURA.

  • Para empezar, “Mercado, Ética y Economía” de Félix Ovejero, ed. Icaria-Fuhem, Barcelona-Madrid, octubre de 1994. Vol. 9 de la colección Economía Crítica. Lo habéis adivinado! Le da un repasito al mercado.
  • Porque me sale del alma y es muy legible, los “Ensayos de Persuasión” de John Maynard Keynes. Ed. Crítica, 1988.
  • Porque es urgente leerlo y tiene una sutil relación con los anteriores, “Crisis y Futuro del estado de bienestar”, compilación de Rafael Muñoz de Bustillo. Alianza Universidad nº 593, 1993.
  • “Las Reglas del Juego: las Tribus”, de José Antonio Jáuregui. Libro de antropología social que recomiendo encarecidamente a los nacionalistas de todo signo. Lo encontrareis como nº 40 de la colección Selecciones Austral. Espasa Calpe, 1978.
  • Para auténticos seguidores de mis rarezas, “Textos Exaltados del Trienio Liberal”, a cargo de Alberto Gil Novales. Ediciones Júcar, 1978.
  • Finalmente y como distracción el “Commentariolum Petitionis” o breviario de campaña electoral que Quinto Tulio Cicerón escribiera para su hermano Marco Tulio Cicerón con ocasión de su candidatura al Consulado. Publicado por Quaderns Crema en junio de 1993.
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