LBP nº 17 Un Ciudadano normal

Un ciudadano normal


Hace años que venimos contemplando sistemáticamente la misma escena. Tantos que uno ha llegado ya a la conclusión de que no existen nacionalistas felices. Pero los ciudadanos debemos reclamar el derecho a ser dejados en paz, a no ser constantemente etiquetados de esto u aquello cuando el problema sólo está en la mente del inquisidor político de turno.

Miren ustedes: uno es catalán en tanto que vive y ha nacido en Cataluña, y resulta que como la inmensa mayoría de sus conciudadanos está razonablemente satisfecho de su vida particular así como de la Constitución española y el Estatut d’Autonomía que la amparan. Súmese a esto que se puede ser castellanoparlante y no tener intención de dejar de serlo, como se puede ser Español y Catalán a un tiempo, y nada en las leyes lo prohíbe sino que más bien todo parece suponerlo.

Sucede sin embargo que hay personas que no están de acuerdo con estos planteamientos,

Y más aún, hay entre ellas un grupo en bandos opuestos que por su esencialismo nacionalista no admiten más verdad ni quieren ver más realidad que no sea la suya. Estas personas están muy movilizadas y consiguen mucha presencia no sólo en los medios de comunicación sino también en los centros de decisión política, decididos como están a implantar su normalidad suplantando la nuestra. Somos entonces su problema.

  • Para unos es inconcebible que hablando catalán se pueda ser español o que hablar castellano en Cataluña sea compatible con la más leve duda sobre la infalibilidad de Madrid, desde cuya prensa se arma gran barullo sobre la situación de la lengua castellana en Cataluña, cuando de siempre ha sido la gran olvidada en toda España. Acuérdense de los castellanoparlantes de toda España y durante todo el año.
  • Para algunos otros, que son los que en Barcelona tenemos más cerca, lo de la lengua catalana (primero recuperación, luego primacía, finalmente exclusividad) es un presupuesto implícito para una mutación de largo alcance en la estructura del Estado Español que desde posiciones independentistas se quisiera ver desgajado de Cataluña y aún de Valencia, Baleares y parte de Aragón, a despecho de lo que realmente opinan hasta ahora sus conciudadanos y de lo que puedan querer Aragoneses, Valencianos y Baleares.

Estas minorías de políticos nacionalistas hacen de la lengua su bandera como se suele hacer de la necesidad virtud, a falta de diferenciaciones por el color de la piel, religión, estructura social o insalvables distancias geográficas (que hoy ya no las hay, el mundo es demasiado pequeño) en la búsqueda de un estado que sostener o adquirir y con él, el poder político que le es adyacente.

Todos tenemos alguna lengua como propia, todos tenemos padres y ancestros, historias y banderas reales o imaginarias que hacer propias, y lo más importante, todos tenemos un voto bajo una Constitución que nos ampara y que costó mucho que llegara y lo hiciera por consenso.

No hay nadie de mejor condición que otro. Sólo la voluntad de convivir y obrar en común fundamenta las comunidades políticas y los estados que de ellas emanan, y en la Constitución que cada uno se da residen las reglas del juego democrático.

Es la responsabilidad de todos los que estamos a favor de ella el asegurar larga vida a la convivencia.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: