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El Sueño de la Razón

24 noviembre 2009 2 comentarios
Capricho 43 de Goya

Capricho 43 de Goya. Fuente: Cervantes Virtual y Wikipedia

Merece la pena tener a la vista el Capricho 43 de Goya. En este grabado figura, literalmente, la frase “El sueño de la razón produce monstruos.” Goya, el gran pensador Ilustrado que escribía con pinceles y grabados nunca dijo que la Razón generara monstruos, la frase en cuestión tiene sujeto, verbo y predicado, y otra cosa es cómo se le entienda.

Vamos a ello: El sujeto de la frase es el sueño. No desde luego un sueño cualquiera, sino el de la razón. Por tanto, vemos que para que los monstruos aparezcan en escena la razón debe estar en suspenso, ausente, dormida. La oscuridad rodea al sujeto, y de ella emergen, amenazantes, los monstruos que la razón, por estar ausente, no disipa con su luz. Esto es literalmente lo que nos enseña la escena.
Luego y visto desde lo que hoy sabemos podemos entrar en disquisiciones acerca de si se podría entender que en el sueño o cuando la razón cede aparece lo onírico, lo instintivo, lo subconsciente y a veces irracional, aberrante y monstruoso.

Tampoco cabe desechar una interpretación de sueño como ensoñación, como utopía. No olvidemos el contexto del grabado. Los ideales de la Ilustración han desatado la revolución francesa, y a la postre la invasión napoleónica. Ambas proporcionaron un final de reinado de Carlos IV convulso con terror a las ideas revolucionarias e invasión napoleónica después. En este sentido el grabado advertiría no contra la razón, sino contra la excesiva candidez o utopismo, lo que sigue siendo plenamente moderno. Pensemos que la razón y la modernidad no sólo están encarnadas en el método deductivo y el idealismo continental sino también en el método inductivo, la ilustración escocesa y el empirismo anglosajón.

Al hilo del sueño como ausencia de razón productora de monstruos es como se entiende al nazismo como irracionalidad máxima hija antes del romanticismo y el nacionalismo que de la ilustración alemana, a la que niega, aunque tampoco podamos cargar el monstruo a las espaldas y responsabilidad de Herder o Fichte. Aunque no pueda entenderse sin ella como precedente conscientemente negado, el nazismo encarna la fuerza política del irracionalismo y es antítesis de la razón y la modernidad.

Al hilo del sueño como ensoñación, aparecen los monstruos del utopismo llevado a la práctica. A la utopía revolucionaria soñada por Marx, asentada esta sí en las bases racionales de la modernidad ilustrada, le fue dada vida por Lenin y la hizo crecer como monstruo Stalin. Pero no es la razón, sino el sueño quien la engendra, y aun acaso sea excesivo cargar en el soñador la responsabilidad que compete al tirano y al matarife.
Bien está ser cauteloso con los idealismos totalizadores, pero hasta la fecha, el único freno eficaz ha sido la racionalidad empírica y científica, una razón despierta, no dormida ni ensoñada, ni disminuida ni ausente. El postmodernismo insuflando su aire revoltoso sobre el débil pábilo de la razón hace las delicias de los pre-modernos, que ya esperan ver las tinieblas del dogma y la arbitrariedad restauradas.

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